Beer mile. Cerveza y trail.


Correr, beber. Correr más, beber más. Correr mucho más, beber mucho más. A grandes rasgos, así se podría resumir lo que es una Beer Mile. Una competición en la que hay que beber una lata de cerveza por cada vuelta que se completa. 

Un planteamiento sencillo aunque, según cómo se mire, puede que no muy en consonancia con los valores de nuestro deporte. Porque una cerveza después de entrenar está muy bien, pero lo de hacer una competición a ver quién bebe y corre más rápido, igual no tanto. Entre otras reglas, esta una que dice que el competidor que vomite su cerveza deberá realizar una milla extra como "penitencia". 

Las normas son muy sencillas. Un circuito de unos 400 metros de longitud, cuatro vueltas a él y una lata de cerveza al final de cada vuelta. Gana el que antes complete la milla bebiendo cada lata al final de cada vuelta. Y sin vomitar :).


Un concepto de prueba más típico sin duda de los planteamientos del trail USA que del de por aquí, si bien el carácter competitivo es prácticamente nulo y se limitan a ser unas quedadas que suelen coincidir con el día previo a una gran carrera pero que cuentan con la presencia de unos cuantos corredores conocidos, como Ian Sharman o Sage Canaday. De hecho, las Beer Miles más tradicionales son aquellas que se organizan el día antes de las cien millas que componen el Grand Slam (WS100, Leadville, Vermont y Wasatch). Tanto que incluso existe la figura del "Royal Grand Slam", que consiste en finalizar la Beer Mile previa y la cien millas correspondiente. 

Unas reglas, las de las Beer Mile, que no son fijas y que se pueden modificar. Jenn Shelton por ejemplo, no podía ser otra, transforma la Beer Mile en un "triatlón" en el que añade al beber y correr el disparar con un rifle. Lo podéis ver en las escenas finales de "Outside Voices".

Un concepto muy yankee, que no sé si tendría exito en Europa o preferiremos quedarnos con la cerveza post carrera o post entrenamiento.







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